domingo, 5 de julio de 2026

Libro: Dan Brown - El Símbolo Perdido

La francmasonería está profundamente ligada en la historia, arquitectura y orígenes de la capital de los Estados Unidos de América, Washington D.C. Muchos de los Padres fundadores, incluyendo a George Washington y Benjamín Franklin, fueron masones. Muchos de los lugares más reconocidos en Washington D.C. están relacionados con la masonería. “The House Of The Temple”, que muestra una asombrosa arquitectura y museo dedicado a la historia masónica de la capital federal. “The George Washington Masonic National Memorial”, con un inmenso monumento a George Washington.

Establecido en 1790, en el acta del Congreso de los Estados Unidos, Washington D.C. fue ubicado y autorizado como el distrito federal. Con un guiño y relación con las trece colonias, Washington D. C. fue localizado a lo largo del Río Potomac entre los estados del sur y norte. La ciudad fue diseñada desde un lienzo en blanco y trazada su visión como una ciudad de amplias avenidas, parques públicos y edificios inspiradores de los orígenes y su relación con los Padres Fundadores y la masonería. 

“El Símbolo Perdido” es una novela escrita por el estadounidense Dan Brown. Se desarrolla su trama en Washington D. C. y ocurre después de los acontecimientos de “El Código Da Vinci”. Se basa en las aventuras del profesor Robert Langdon en la capital federal de Estados Unidos. Conociendo en profundidad su relación con la masonería, los Padres Fundadores de los Estados Unidos de América y la construcción de su capital, Washington D. C.    

SINOPSIS:

La cercana relación de Robert Langdon con Peter Salomón nace cuando Langdon era estudiante de la Universidad de Princeton. Al asistir a una conferencia vespertina que Peter entregaba. No fue la brillantez de Salomón; sino la humildad de sus delicados ojos grises que motivó a Langdon a escribirle una carta de agradecimiento. No esperaba una respuesta, pero no contaba que Peter Salomon, uno de los jóvenes intelectuales más ricos y fascinantes de Estados Unidos le contestara. Pero lo hizo y fue el principio de una amistad verdaderamente gratificante. 

Una mañana recibe un email pidiendo que llamara a Peter Salomon. Su asistente le comenta que Peter deseaba que Robert Langdon hiciera el discurso de apertura de la cena anual de benefactores del Smithsoniano. Será sobre arquitectura y simbolismo de la capital de Estados Unidos, Washington. Exposición que Robert Langdon ya había realizado y tenía los apuntes trabajados. Desde Boston voló en el avión privado de Salomón a Washington D.C.

Conocemos el personaje de Mal'akh que entra al edificio del Capitolio. Vulnerando la seguridad, entra con una secreta arma. Minutos después, entra Robert Langdon apresurado al mismo edificio a dar su conferencia. 

Los tres tercios de los fundadores de los Estados Unidos eran masones; en las tres edificaciones más importantes de Washington fueron colocadas sus piedras angulares el día y la hora exacta según los astros. Los masones tenían conocimientos astrológicos. Los masones no son una religión. No cumplen los tres requisitos indispensables para considerar una ideología una religión: PCCprometer, creer y convertir. La masonería no promete ninguna salvación; no tienen una ideología específica, y no tiene que convertirse. De hecho, dentro de las logias masónicas, las discusiones sobre religión están prohibidas. No es antirreligiosa, ya que para convertirse en masón se debe creer en un ser superior. Los masones no tienen ninguna definición o nombre específico a ese ser superior. Usan términos más genéricos como ser supremo o gran arquitecto del universo. Les permite congregar personas de diferentes creencias.  En esta época en que las distintas culturas se matan entre sí por defender su definición de dios, se podría decir que la tradición masónica de tolerancia y amplitud de miras es encomiable. La masonería estaba abierta a hombres de toda raza, color y credo y ofrecía una fraternidad espiritual que no discrimina de ningún modo. La masonería es un sistema moral, velado a alegorías e ilustrado mediante símbolos.

Katherine Salomon, hermana de Peter Salomon, es una científica de la avanzada rama de la noética que abarca muchos campos del conocimiento racional. Acerca de los antiguos preceptos científicos y lo acerca a la actualidad con las últimas tecnologías de investigación científica. Tiene un laboratorio en el mismo Smithsoniano. Había recibido una llamada desconocida, que le indicaba que el secreto sobre la ubicación de su laboratorio, ya lo sabían. Los avances realizados eran sobre el poder de los pensamientos y sobre su entorno que lo rodean. El poder de la mente sobre la materia. Estos avances significarían un gran adelanto en la ciencia y para la humanidad. 

Robert Langdon, al ver la sala de conferencias vacía, recibe una llamada desconocida que le indicaba que todo lo vivido en la previa era un engaño. Que él era el indicado, según Peter Salomon, para encontrar el portal y abrirlo. Además, que Peter Salomon se encontraba en un estado intermedio de conciencia, o el “Araf” o el “Purgatorio”. Langdon debe liberar a Peter Salomon llevando a un misterioso hombre a este portal. 

Pronto, en otro salón del Capitolio, descubre aterrado un objeto en medio de la gran sala. Una mano con el índice y pulgar indicando el cielo con el anillo masón de Peter Salomon. Era su mano cercenada. Esa mano significaba una invitación. En la simbología la mano y sus símbolos tatuados en los dedos significaban la “Mano de los Misterios”. Era una invitación para Robert Langdon a abrir un portal de antiguos conocimientos. Abrir el portal que Mal’akh deseaba. Si realmente la búsqueda de un secreto tan poderoso que, de salir a la luz, debe ser capaz de cambiar al mundo. 

Robert Langdon debe dilucidar esta búsqueda no sin la presión y vigilancia a la CIA. Una la funcionaria le pide a Langdon respuestas y lo fuerza a esclarecer que le comunica a él la mano cercenada de Peter Salomon.  

Mal’akh quiere saber sobre ese misterioso portal que lo llevará a un mundo de saberes. Toma el papel del doctor Cristopher Abaddon y engaña a Peter Salomon y a su hermana Katherine. Todo para descubrir el gran secreto del saber francmasón que tanto este vil personaje busca. Mal’akh es quien asesina a Zach Salomon, hijo de Peter Salomon, en una cárcel de Turquía. Viaja a los Estados Unidos con la identidad de Andros para descubrir ese gran saber secreto. Asesina a la matriarca de la familia Salomón y desaparece por diez años y vuelve con la identidad de Abaddon. Aparte de ir por Peter Salomon y retenerlo a la fuerza, va por su hermana Katherine Salomon. Así, asesina a la asistente de Katherine y destruye su laboratorio secreto de investigación sobre noética, al hacerlo explotar.

Warren Bellamy, es el arquitecto jefe del Capitolio y amigo de Peter Salomon. Es quien escapa con Robert Langdon con la pirámide de piedra y el piramidon de oro que Langdon custodiaba por solicitud de Peter Salomon. La pirámide de piedra estaba en una sala de reflexión masónica que Peter Salomon mantenía en secreto en el subterráneo del edificio del Capitolio. Escapan ambos de la CIA y buscan salvar la vida de los hermanos Salomon. Bellamy, ya en apuros, llama a un anciano misterioso que sabe mucho acerca de la pirámide masónica y el secreto que contienen. 

Andros salvó su vida milagrosamente, sanó de las heridas del disparo de Peter Salomon hace diez años. Su idea fue tapar aquellas cicatrices con tatuajes. Vuelve a tener el gusto por la lectura y leyó todo sobre los tatuajes y su simbología en la búsqueda de recuperar el control de su vida. Leyó todo sobre símbolos, misticismo, mitología y magia. Cuanto más leía, más cuenta se daba de lo ciego que había estado. Leyó todo y fue convenciéndose cada vez más de que el mundo todavía tenía muchos tesoros que ofrecerle. “Ahí afuera hay secretos que van más allá de la compresión humana”

Conoció los textos de Aleister Crowley, un místico visionario de principios de la década de 1900 al que la Iglesia consideraba “el hombre más malvado del mundo”. “Los grandes siempre son temidos por los inferiores”.  Andros estudió el poder del ritual y el conjuro. Aprendió las palabras sagradas, si se pronunciaban correctamente, funcionaban como llaves que abrían puertas a otros mundos. “Hay un universo en las sombras más allá de este…”, un mundo que puede proporcionarle poder. “Santificarte” dijo Aleister Crowley es “Hazte sagrado”. El rito de hacerse sagrado había sido la ley imperante. 

Desde los primeros hebreos, que ofrecían holocaustos en el templo. Hasta los mayas que decapitaban humanos en la cúspide de las pirámides de Chichén Itzá y Jesucristo que ofreció su cuerpo en la cruz. Los antiguos entendían la necesidad de sacrificio de su dios. El sacrificio era el ritual primitivo mediante el cual los seres humanos recibían el favor de los dioses y se santifican. Sacro: sagrado/Face: hacer.

Robert Langdon y Katherine Salomon se encuentran y van en búsqueda de la verdad desde el edificio del Capitolio a la Catedral de Washington. Ahí un misterioso sacerdote anciano no vidente los recibe y los guía para encontrar las claves para resolver el misterio de la pirámide y el piramidon. Descubren que el grado máximo de la masonería – los 33 grados – tienen una gran importancia para cambiar de forma la pirámide y piramidon por medio de la alquimia. La antigua alquimia transforma aquellos dos misteriosos objetos en forma piramidal. Desde una cocina industrial de aquellos aposentos de la Catedral comienzan a dar forma y descubrir los secretos por medio de la alquimia y claves que el histórico Isaac Newton les entregan, los 33 grados. Eso es mucho más que un grado masón, es alquimia pura.

IMPRESIONES/CONCLUSIÓN:

Este deambular de ir de un lugar a otro por la ciudad de Washington D.C. por parte de Robert Langdon y sus otros acompañantes. Es una especie de búsqueda del saber secreto que ha estado supuestamente escondido por años. Una búsqueda de la iluminación de la mente por medio de descifrar símbolos e ir a lugares históricos de la capital de los Estados Unidos. Es algo que me atrapó, ya que fue una especie de viaje en la nave de la imaginación por esos lugares históricos. Además de conocer de historia y otros datos. 

De los personajes, Robert Langdon se roba todas las miradas. Me da la impresión de que al leer los libros de Dan Brown vemos las mil vidas de Robert Langdon. Ha pasado por todo. Ha conocido y visitado lugares secretos e históricos de nuestro mundo contemporáneo. 

Katherine Salomon, que estudia e investiga la noética. La disciplina que estudia la naturaleza del pensamiento y el conocimiento. Enfocándose en la inteligencia o el intelecto. Un personaje muy interesante, que es esta mujer que acompaña a Robert Langdon por Washington D.C. para descifrar una pirámide masónica. Para así salvar a su hermano, Peter Salomon. Capturado por el antagonista de esta novela, Mal’akh. Un ser siniestro, que daña y mata a mansalva en su búsqueda del saber secreto. Mal’akh, un ser que, ya leyendo la novela se ve que estaba muy errado en la búsqueda de esa verdad. Ese saber secreto.

Una novela extensa. Con personajes bien construidos. Una trama apasionante que me capturaba. Fue viajar por Washington D.C. Conocer más de la fundación de aquella ciudad. Conocer más de la masonería y ver desde otra perspectiva el saber, el poder de las palabras. Como la ciencia y las antiguas escrituras pueden convivir y ayudar al hombre para conocer más de lo que nos rodea. Del poder real de la mente en agrupación y cómo pueden cambiar la materia y el mundo en nuestro entorno. Somos dioses, nuestra mente es nuestro templo y se debe cultivar. Muy Recomendable

FICHA TÉCNICA:                         

Título: El Símbolo Perdido
Autor: Dan Brown
Originalmente publicado: 2009
Idioma: Español
Formato: e-book
ISBN: -
Páginas: 629 páginas
Calificación: Muy Recomendable